Vivir con el Jesús en la boca
Uno está en noveno grado enfocado en las materias, en los amigos y en las cosas típicas de la edad, pero es imposible no darse cuenta de cómo está el país. Si uno mira lo que ha pasado en estos últimos años y lo que va corrido de este, la verdad es que la situación de seguridad da mucha preocupación. Y ojo, aquí no se trata de hablar de política ni de presidentes, sino de la realidad que vemos todos los días en las noticias y en la calle, donde la sensación general es que el país está al revés y uno termina sintiendo más miedo que tranquilidad.
A uno le enseñan en la casa y en los profesores a ser correcto, pero la realidad a veces es muy dura cuando uno prende el televisor o revisa el celular y se encuentra con robos y asesinatos a cualquier hora, casos de abusos que dejan una profunda tristeza y rabia al ver que la justicia se queda corta, y una falta de respeto gigante en la calle entre peleas e imprudencias que ponen en riesgo la vida, dando la impresión de que quienes actúan mal viven con tranquilidad mientras la gente honesta anda con temor.
A veces uno piensa que, por ser estudiantes de colegio, no se puede hacer gran cosa para cambiar las leyes de un día para otro, pero lo peor que nos puede pasar es normalizarlo y seguir como si nada. Hay que mantener la conciencia crítica conversando con la familia y los compañeros, recordando que la violencia nunca debe ser vista como algo normal y que la seguridad también empieza por respetarnos desde el salón de clases, porque Colombia es un país lleno de gente trabajadora que merece vivir tranquila y dejar de estar al revés.
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